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La importancia de la vacunación y sus efectos secundarios

La primera vacuna

En el siglo XVIII, fueron varios los médicos e investigadores que se dieron cuenta de que tres enfermedades: la viruela humana, la viruela equina y la viruela bovina estaban relacionadas y tenían carácter zoonósico (se transmitían entre los animales y el hombre).

 Observaron que tanto los soldados que trabajaban con caballos, como las mujeres dedicadas al ordeño de las vacas, enfermaban mucho menos que el resto de la población cuando se presentaba un brote de viruela.

La palabra vacuna deriva de variolae vaccina, un término latino que significa viruela de las vacas.

El virus de la viruela bovina causa una enfermedad que se manifiesta con ampollas en la piel y se trasmite a los seres humanos por contacto con animales infectados. Las ordeñadoras de las vacas se infectaban por el contacto con las heridas de las ubres. Tras curar las heridas de sus manos se volvían inmunes a la viruela.

En  1796 el médico rural inglés Edward Jenner, trabajó  con la viruela del caballo y desarrollo la primera vacuna. Casi dos siglos después la enfermedad fue erradicada. La viruela humana ha sido una de las enfermedades más mortíferas que ha conocido la humanidad.

Las primeras experiencias de inmunización se hicieron  inoculando directamente el pus de las pústulas en el sujeto a inmunizar, como ya habían hecho mucho antes las medicinas tradicionales de distintas partes del mundo. Los detractores se oponían al empleo de restos biológicos procedentes de animales  asegurando que el paciente podía sufrir una bestialización.

 

Que son las vacunas

Las vacunas son agentes biológicos  constituidas por el propio microorganismo causante de la enfermedad pero inactivo, muerto,  o con solo una parte de él (toxinas o proteínas). La vacuna actúa provocando una alerta en el sistema inmunitario. El sistema inmunitario detecta la amenaza, la destruye y guarda memoria  para  poder combatirlo más fácilmente si se lo vuelve a encontrar posteriormente de forma natural.

 

La vacunación y los animales

La vacunación es una parte importante del programa de salud de nuestras mascotas. Los beneficios de la vacunación están bien documentados, entre los efectos adversos se recogen cualquier efecto secundario o la falta de protección  vacunal.

Los beneficios deben superar los riesgos y siempre antes de vacunar se debe determinar la probabilidad de infección si se expone y la gravedad de la infección si se infecta. Esto es, se debe vacunar de aquellas enfermedades con riesgo de adquirirse y que puedan suponer un peligro para la vida del animal.

 

Los efectos secundarios

La vacunación no siempre es un proceso inocuo y su uso debe acompañarse siempre de una evaluación de los riesgos, de lo que se denomina “virulencia residual o efectos secundarios de las vacunas”. Dentro de estos riesgos pueden aparecer:

- Reacciones de toxicidad  (reacciones inflamatorias, fiebre, letargia, anorexia…).

- Inmunosupresión transitoria, dejando al descubierto infecciones subclínicas.

- Reacciones de hipersensibilidad inmunitaria (dentro de los excipientes vacunales alérgenos más habituales en crisis de perros y gatos están el  suero fetal bovino, conservantes, antibióticos, caseína, colágeno tipo I, fibronectina, tiroglobulina, laminina, y miosina porcina) con urticarias, angioedemas, anafilaxia, shock, muerte.

- Sarcomas postvacunales de inoculación.

 

CONSEJO ZEBRA APP: Anota en el historial clínico ZEBRA  APP de tu mascota si ha sufrido algún efecto adverso, indicando claramente el fabricante, lote, el tipo de vacuna, la reacción sufrida…

 

Todo esto hace que se debata sobre qué animales vacunar, pautas, qué vacunas son realmente necesarias en función de la raza, sexo, edad, estado inmunitario… teniendo en cuenta también la inmunidad colectiva.

 

Factores a tener en cuenta a la hora de vacunar

La capacidad de inmunización de una vacuna en cada animal depende de múltiples factores como la raza, sexo, edad la existencia de otras enfermedades, la administración de fármacos inmunosupresores, estados de malnutrición, estrés.

 

Actualmente muchos animales tienen un tratamiento inmunosupresor por múltiples patologías, otros muchos han sido sometidos a grandes cirugías o  padecen enfermedades crónicas, o infecciones inmunodisgregatorias (Leishmania, Erlichia, FIV, FeLV, etc.). Las alteraciones en el sistema inmune hacen que la probabilidad de fallos vacunales aumente y/o que la duración de la inmunidad conferida se acorte.

 

La utilización de fármacos, como corticoides y ciertos antibióticos (principalmente sulfamidas) puede predisponer a estados de inmunodeficiencia, una de cuyas consecuencias sería un incremento en la probabilidad de fallo vacunal.

 

CONSEJO ZEBRA APP: Ten actualizada la historia clínica de tu mascota en ZEBRA APP. El veterinario podrá así valorar y determinar frente a qué enfermedades interesa vacunar y las pautas de vacunación.

 

Incluso cuando se ha llevado a cabo la vacunación correcta del animal la protección nunca es del 100%. La protección dependerá de muchos factores, algunos implican al animal  y otros están asociados a la vacuna, bien sea por su composición o por el mal uso de la misma. Son los denominados fallos vacunales o fallos de inmunización activa.

 

Genéticamente hay animales y razas más resistentes a algunas enfermedades que otras. Algunas razas como los Rottweiler, Doberman, Labrador y Pastor Alemán son más propensos a padecer graves parvovirosis o a tener respuestas vacunales más pobres frente a este virus. Sin embargo el Husky, Alaskan Malamute, y otras razas nórdicas padecen  con mayor probabilidad  de moquillo.

 

Así mismo, una deficiencia genética en cualquiera de los componentes inmunológicos puede dar lugar a fallos vacunales, además de provocar un grave estado de indefensión frente a todo tipo de infecciones, tumores y al desarrollo concomitante de enfermedades autoinmunes.

 

Respecto a la edad y la interferencia vacunal con los anticuerpos maternos, cuando en un animal se encuentran anticuerpos maternos transferidos por el calostro, las propiedades antigénicas de la vacuna pueden verse neutralizadas y no se desarrolla una respuesta adecuada frente a ella.

 

En las primeras 24 horas tras el nacimiento el cachorro, debe ingerir calostro rico en  inmunoglobulinas. Esto le va a proveer de una inmunidad humoral y celular pasiva. Si el cachorro no ingiere estas inmunoglobulinas será susceptible de padecer afecciones neonatales. Por otro lado  la presencia de concentraciones demasiado altas de inmunoglobulinas interfiere en el desarrollo de la respuesta inmunitaria propia del animal. Esta inmunidad no se empieza a establecer hasta que la tasa de anticuerpos maternos ha descendido.

El tiempo que un cachorro se vuelva inmunocompetente es aprox 6-12 semanas de vida.

La vacunación antes no es efectiva aunque actualmente se han desarrollado vacunas capaces de estimular el sistema defensivo del cachorro aun con anticuerpos maternos altos.

 

Características de la vacuna ideal:

- Inducir respuestas adecuadas.

- Ofrecer seguridad  generando inmunidad con los mínimos efectos secundarios.

- Estabilidad.

-  Bajo coste.

 

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